La sociedad de la información se distingue por el acceso ilimitado a contenidos diversos. La información y su procesamiento constituyen un valor imperante en la economía mundial. La sociedad de la información es el resultado de un proceso tecnológico e histórico acelerado. Como manifiesta Raúl Trejo, en su texto titulado La Sociedad de la Información “nuestros abuelos fueron contemporáneos del surgimiento de la radio, y la generación siguiente creció y conformó su imaginario cultural al lado de la televisión. Los jóvenes de hoy nacieron con la difusión de señales por satélite, han visto más cine en televisión y en video que en las salas tradicionales y no se asombran con la Internet porque han crecido junto a ella durante la última década. Esa es la Sociedad de la Información.”
Nuestro objeto de investigación es la red, que es un medio de comunicación en sí mismo. Analizaremos la oportunidad que proporciona este espacio al espectador de convertirse en emisor y receptor de manera simultánea.
La diferencia entre los medios tradicionales y el ciberespacio radica en dos aspectos: la interactividad y la accesibilidad. Sin embargo el hecho de que exista la posibilidad de emitir mensajes a través de internet no garantiza que éstos lleguen a un público muy amplio. Los mensajes emitidos corren el riesgo de perderse entre la diversidad, y el pluralismo de opiniones.
El desarrollo del concepto sociedad de la información surge a la par con otros cambios culturales, sociales y económicos como la postmodernidad que según Gilles Lipovetsky caracteriza a las masas como “grupos de seducción y ocio”. El avance postindustrial –etapa de transición posterior a la revolución industrial clásica que propone la privatización masiva de las industrias- a su vez provocó las llamadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s) que caracterizan a la sociedad de la información.
Por otra parte el esquema conocido como Industrias Culturales se define como el “conjunto de actividades de producción, comercialización y comunicación a gran escala de mensajes y bienes culturales que favorecen la difusión masiva, nacional e internacional, de la información, el entretenimiento, y el acceso creciente de las mayorías.”, situación que converge con la globalización – proceso donde se integran las economías de todas las naciones en un único mercado global- y el neoliberalismo –política económica que defiende el libre mercado capitalista, y se opone a la intervención del estado- “genera desafíos y conflictos: crea nuevas disputas por los derechos de autor individuales o colectivos, y mientras tanto se acentúa la subordinación de los países débiles, y privilegia los derechos comerciales de las mega-empresas transnacionales” y cuya consecuencia directa se llama brecha digital .
Los espacios que se incluyen en la red, permiten un acceso en términos de gratituidad, así lo menciona Juan Carlos Miguel de Bustos “sin embargo, el camino hacia la masificación, junto al hecho de que las empresas comenzaran a utilizarlo y vieran en él posibilidades de nuevas fuentes de ingreso, ha supuesto que coexistan la gratitud y el precio. En el caso de los contenidos no gratuitos, debemos preguntarnos sobre la existencia o no de un tipo de precio”. De esta forma es necesario observar con mayor detenimiento el comportamiento de los fenómenos en la red, en la que toda afirmación puede resultar bastante ambigua e incluso relativa.
“El dinero fluye hacia la atención, siendo la inversa bastante menos cierta” asegura Hilary D. Gauntlett, lo anterior indica la dirección hacia la que podemos dirigirnos para vislumbrar lo que sucede, o el devenir de los mensajes sociales. Si definimos atención como la acción de observar minuciosamente, podemos ver que en las industrias culturales la atención está presente en las definiciones de audiencias. El hecho de que las audiencia sean fundamentales en la estructuración de las industrias culturales y la internet podría hacernos pensar que podemos hablar de industrias que dependen en gran medida del comportamiento social, y en este caso la actividad que se enmarca en las sociedades de la información, como un cambio paradigmático respecto a la economía y la cultura.
Raúl Trejo Delarbre, LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN: VIVIR EN LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN, ORDEN GLOBAL Y DIMENSIONES LOCALES EN EL UNIVERSO DIGITAL, 2001.
Antonio Pedro Roja Villada, MUNDO CONVERGENTE. LA NUEVA RIQUEZA INAMERIAL Y EL AUGE DE LAS INDUSTRIAS CULTURALES EN LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN, RAZÓN Y PALABRA.
Gilles Lipovetsky, LA ERA DEL VACÍO, ed. ANAGRAMA, 1996.
Néstor García Canclini, LAS INDUSTRIAS CULTURALES Y EL DESARROLLO DE LOS PAÍSES AMERICANOS, UAM.
Ibídem.
Juan Carlos Miguel de Bustos, GRATUIDAD Y PRECIOS EN INTERNET.
